domingo, 20 de septiembre de 2020

Decretos de Necesidad y Urgencia ¿Necesidad y urgencia?

"Una democracia en la que un Presidente abuse de los mismos, está más cerca de ser lo que Rousseau denominaba 'Dictadura Legal', que a una Democracia real".

A lo largo de nuestra historia la enorme mayoría de Presidentes -democráticos y de factos- han utilizado los Decretos de Necesidad y Urgencia. Sin embargo, fue con la vuelta de la democracia y su posterior incorporación a la Constitución Nacional donde su uso, y abuso, se vio profundizado.

Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Adolfo Rodriguez Saa, Eduardo Duhalde, Nestor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri, todos y absolutamente todos han hecho uso de esta herramienta para un sin fin de finalidades políticas, pero no han tenido en cuenta que tal como su nombre lo indica y la referida Constitución Nacional lo expresa en su artículo 99 Inciso 3, son justamente para circunstancias puramente excepcionales.

Y es aquí donde justamente se encuentra el quid de la cuestión; ¿Cuándo se configura una circunstancia excepcional? ¿Cuándo el Presidente de turno puede utilizar este instituto constitucional? La respuesta a estos interrogantes nos la da nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un fallo trascendental que pasó a la historia con el nombre de Verrochi, por el apellido de su protagonista.

En este crucial fallo, la Corte establece que solamente se pueden emitir Decretos de Necesidad y Urgencia en 2 situaciones: cuando los legisladores están impedidos de poder reunirse en el Congreso de la Nación, por ejemplo, por catástrofes naturales que imposibiliten su llegada; y por otro lado, cuando la situación fuese de tal urgencia por la que no se pueden esperar los tiempos -largos y engorrosos- que lleva la sanción de una Ley. 

En estos casos, la máxima Magistratura no tiene que pedir autorización, basta solamente su propia voluntad para emitir un DNU y que en la práctica tenga fuerza de Ley, sin pasar por el Congreso. 

A modo de ejemplo, pocos días después de asumir la presidencia, Mauricio Macri emitió un curioso DNU designando como jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a los Dres. Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti. Objetivamente no se puede decir que se configuraba una circunstancia excepcional, el Congreso funcionaba de forma regular y la urgencia brillaba por su ausencia ya que la Corte venía funcionando con 3 miembros.

Por otra parte, podemos mencionar un DNU de la ex presidenta Cristina Fernández en el cual amplió partidas presupuestarias por 36.000 millones de pesos que, lógicamente, no estaban incluidas en la Ley de Presupuesto para el año 2009, con un fin meramente político.

Los Decretos de Necesidad y Urgencia son una muy interesante herramienta que nos otorga la Constitución Nacional, pero sumamente peligrosa al mismo tiempo. 

No podemos permitir como ciudadanos que se pase por encima al Congreso de la Nación, lugar de deliberación y divergencias en el cual se debaten ideas trascendentales para el futuro de la Nación.

No podemos tolerar la escasez del control legislativo posterior a la emisión de estos Decretos.

No podemos consentir que los Diputados y Senadores se hagan los desentendidos frente al abuso en esta materia del Poder Ejecutivo.

Es necesario destacar que no se puede, ni se debe, gobernar a fuerza de Decretos de Necesidad y Urgencia. Una democracia en la que un Presidente abuse de los mismos está más cerca de ser lo que Rousseau denominaba "Dictadura Legal", que a una Democracia real.

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